Compuesto en su mayoría por carbono, el carbón artificial se obtiene por pirolisis (carbonización con poco o no deoxígeno) de distintas materias orgánicas. El método produce también un biocarburante líquido. No se define precisamente su composición ya que depende de la naturaleza de la biomasa utilizada y del proceso de pirolisis. Puede también contener distintas moléculas orgánicas. Esta variedad plantea una serie de problemas para interpretar las experimentaciones.

Biocarbón
El reciente entusiasmo de algunos por las briquetas de carbón artificial viene de lo que se presenta como una posibilidad de fijar de manera cuasi-permanente carbono atmosférico, gracias a un proceso de balance con carbono negativo. La cadena que permite este resultado se basa en la recogida de residuos vegetales no utilizados – que serían si no divididos por vía natural emitiendo CO2 – y su transformación en carbón negro estable y distintos productos gaseosos. Cuando este carbón se oculta a continuación en el suelo, se almacena allí no sólo de manera permanente, sino que mejoraría también las propiedades agronómicas.
La producción de carbón artificial se promueve como método revolucionario de captación del CO2 atmosférico por ciertos grupos que han desarrollado toda una nueva actividad económica a través de esto. En efecto, la calidad del compuesto depende de la utilización de instalaciones que permiten optimizar la pirolisis de los residuos vegetales. Las instalaciones tradicionales de producción de carbón de madera no controlan el flujo gaseoso y no permiten alcanzar un buen equilibrio de carbono negativo (no de fijación de CO2 en el proceso). Es necesario comprar toda una panoplia de equipamientos adaptados, pasando de un modelo campesino a una verdadera instalación industrial, incluso para la recogida de los insumos y la distribución del producto.
Además, el carbón artificial ha suscitado también un interés agronómico desde hace varios años, en particular en Amazonia por el descubrimiento de la fertilidad de Terra Preta, comparada a la de los suelos vecinos. Estas “tierras negras” son el resultado de la acumulación de los residuos de combustión lenta de los residuos orgánicos de las comunidades campesinas que viven al borde del río. Los estudios arqueológicos pusieron de manifiesto que en algunos casos esta acumulación pudo tener lugar durante varios milenios, probando la estabilidad de este tipo de carbón.
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